¿Qué se siente matar a un hombre?

Cualquiera que pueda responder basado en su propia experiencia, es una persona diferente a la mayoría. 

Lupe Pintor y Johnny Owen se enfrentaron en diciembre de 1980 en el Olympic Auditorium de Los Ángeles. El cetro gallo del CMB estaba en disputa. Era una gran oportunidad para Owen, hasta entonces campeón europeo y de la Mancomunidad Británica de Naciones.

Con 24 años, el boxeador galés se presentaba como un retador inusual: Cuerpo, brazos y piernas de varillas, con orejas roedoras y piel de blancura láctea. Cuentan además que era un hombre discreto, callado y hasta tímido…fuera del ring.

Pintor, ídolo de Cuajimalpa y México era todo lo que se esperaba de un gran boxeador mexicano de la época. “El Grillo” había conjurado en sus guantes toda la crudeza de sus primeros años de vida, marcada por un padre violento, pobreza, abusos  y hasta una temporada viviendo en las calles de la ciudad.

El combate de esa noche sorprendió a más de uno. El esquelético Owen se lanzó contra Pintor con una seguridad y una furia incompatibles con su apariencia y personalidad. Y es que Johnny era un guerrero terco y arrojado.

Pero la sorpresa del inicio fue sólo eso. Con el pasar de los rounds, el mexicano empezó a ganar ventaja, y por fin, en el noveno asalto, el europeo cayó por primera vez.

Lupe Pintor relata que en alguna ocasión, peleando en San Antonio contra Gaby Cantera, recibió un golpe que lo mandó a la lona. Horas después despertó en la regadera, con un gran hueco en su memoria, pensando que había perdido. Error, su chofer le informaría después que Pintor se levantó y noqueo a su rival. “Creo que así le pasó a Johnny Owen” comenta en una entrevista para La Jornada. Al ver el video de la pelea eso parece. El europeo se lanza en automático, agotando cada gramo de fuerza restante, exhausto, pero imparable.

En el doceavo round, un golpe fulminante de Lupe derribó a Owen, era un títere al que le han cortado los hilos. No despertaría jamás. Después de semanas en coma, falleció en el hospital. Guadalupe Pintor se conmocionó más que en cualquier combate, quizá fue hasta entonces que exorcizó toda la violencia de su pasado. 

Owen se volvió un mártir del ring. Tanto era su espíritu que el corazón no le siguió el ritmo, lo rebasó, y no se detuvo  hasta entrar al oscuro misterio de la muerte. Para consolidar su transformación en héroe trágico, Lupe Pintor develó una estatua en su honor en Merthyr Tydfil, pueblo natal del galés. 

El campeón mexicano carga con la tragedia hasta el presente. El perdón de la familia de Owen y el dictamen médico que responsabiliza del accidente a una malformación craneal, no son suficientes para calmar al Grillo.

¿Qué se siente matar a un hombre? ¿Qué se siente matar a un hombre con tus propias manos? ¿Qué se siente matar a un hombre que se ganó tu respeto y que se portó como un caballero?

No quiero tener esas respuestas jamás. 
 


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