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Floyd Mayweather, el mejor libra por libra del mundo, está por enfrentarse a Saúl El Canelo Álvarez. Es ya la pelea que generará los mayores ingresos de la historia, todo un éxito para los involucrados.

Pero los millones que caerán del cielo en este combate –promovido diligentemente por los más beneficiados, como Óscar de la Hoya – es sólo una sombra, un rastro de lo que hubiera sido el enfrentamiento más anticipado de los últimos años: Maywather vs Pacquiao.

No quiero decir que el combate no tenga posibilidades de llevarse a cabo en el futuro. En realidad yo pensaría que se trata de una pelea que se dará tarde o temprano, a menos que el filipino pierda por KO contra Brandon Ríos, en cuyo caso: “Se acabó cien por ciento. Tenemos un acuerdo, cuando yo le diga que se acabó, él dice que se acabó, y es todo”, dijo Freddie Roach en miras de su próximo enfrentamiento con el mexico-americano.

Pero el terreno hoy por hoy no podría ser más complicado. Mayweather se ha afianzado en la posición ventajosa que tiene en las negociaciones, imponiendo una condición apartemente imposible: Que Pacquiao deje a Top Rank de Bob Arum, “La única forma que consiga una pelea conmigo es que firme con Mayweather Promotions. Tiene que darme peleas para Mayweather Promotions. Si no puede hacer eso, entonces no peleará conmigo. Así es que son los negocios ahora porque ahora yo tengo la ventaja. Yo estoy al mando,” dijo Mayweather a Kevin Iole de Yahoo Sport.

Este es el último “pero” de una larga lista que se han acumulado con los años. Negativas a exámenes de sangre, la condena de Floyd, desacuerdos económicos…y ahora las dos derrotas consecutivas del filipino. 

Ambos peleadores han enfrentado críticas por enfrentar rivales que no están a la altura de sus condiciones. En el fondo cada crítica era un grito desesperado de la afición “¡Tú sabes con quién debes pelear!”. Pero la petición no fue atendida. ¿Ego, miedo, dinero? La verdad no importa. Simplemente nos privaron de un espectáculo que todos deseábamos ver.

Y con el título “La pelea que nunca fue”, me refiero a que la mejor versión de la misma ya se nos escapó entre los dedos. Inclusive si Pacquiao aplasta a Ríos y acepta firmar con Mayweather Promotions, o Floyd decida pelear en Macao al convencerse de las ventajas económicas de hacerlo.

El nuevo Pacquiao no parece poder ofrecer lo que mismo que antes. Sabemos de sus problemas con calambres después de Margarito, se dice que ha perdido poder de puños, el cambio en sus rutinas pliométricas han afectado su velocidad y faltan ver los efectos psicológicos que el KO propinado por Márquez generen –¿Un Pacman más conservador? ¿Menos frontal?-.

Piensen en sus últimas peleas, véanlas en Youtube. Ahora recuerden Rocky III y la línea Apollo Creed después de que Balboa pierde el título contra Clubber Lang “Cuando tú y yo peleamos tenías el ojo del tigre, hombre; totalmente. Y ahora tienes que recuperarlo”. Pacquiao perdió su hambre, se domesticó entre los reflectores, las entrevistas, la política…y para un boxeador como él, eso es el fin, no como Floyd, que carga la celebridad y la fortuna como un accesorio más en su indumentaria.

¿Imaginan al Pacman que venció a Cotto peleando contra cualquiera de las versiones de Mayweather? ESO hubiera sido una pelea. No contra el rígido Clottey, el inferior Margarito o el acobardado Mosley que sólo consumieron lo que quedaba de fuego en Pacquiao.

¿Quién habría ganado? Normalmente olvidamos factores importantes, como que el filipino es naturalmente más pequeño que Floyd, con las ventajas que eso conlleva. Por lo menos habríamos salido de dudas acerca de quién es el más veloz, y de qué tan bien llevaría Mayweather a un boxeador con poder y velocidad que además ataca en todo momento. Las cualidades defensivas de Money se hubieran puesto a prueba a su máximo por los golpes en ángulos irregulares de Pacquiao, y el filipino conocería un reto sin igual contra alguien tan difícil de tocar y que funde tan bien la defensiva y el contragolpeo.

Podríamos decir que en velocidad están considerablemente parejos. En técnica y defensa Mayweather tendría una ventaja indiscutible y amplia. En poder todas las canicas estarían con Pacman –especialmente si consideramos el daño que ha causado en sus ribales, o el comentario de Mosley “Paquiao sólo te toca y te hace tambalear”, poniendo la efectividad de sus golpes sobre la de Mayweather, a quien ya enfrentó también. 
Aclarar estos puntos tampoco trae mucha luz sobre el asunto. Todo podría reducirse a una frase circular y nada definitiva: Pacquiao podría lastimar a Mayweather ¿Pero podría alcanzarlo? Mayweather podría alcanzar a Pacquiao ¿Pero podría lastimarlo? La respuesta es que Floyd no tendría que alcanzarlo. Él vendría hacia él. Floyd lo contragolpearía una y otra vez y haría lo que siempre: Desesperar al oponente y mostrarnos que a pesar de su antipatía sin fronteras, siempre fue el mejor libra por libra, aunque lo demostrara por la lenta vía de las tarjetas... ¿O no? ... la gran estamina de Pacman podría acabar  por penetrar la defensa de Floyd como un cuchillo perforaría una pared: en un proceso lento y constante, casi irreal, pero posible. 

Pero ¿qué más da lo que diga? Cambiaría cualquier pronóstico y escenario por la oportunidad de ver a la historia hacerse realidad frente a mí sin necesidad de ser profetizada.

Esta pelea aún puede suceder. Y si me preguntaran en un momento de flaqueza apostaría por ello. Roach aún quiere el encuentro y dice que el filipino también. En las negociaciones uno de los dos tendría que ceder de más, y creo que ese será Pacquiao, a menos que la implacable visión empresarial de Floyd vea una ventaja donde antes no la había notado y acepte condiciones que antes no consideraba ventajosas.

Pero ¿Qué pelea sería esa? Estamos por ver a ambos peleadores en nuevos desafíos. Floyd probablemente mostrará la regularidad a la que nos tiene acostumbrados contra Álvarez, pero la incógnita es Manny. Sus leales seguidores creen que la derrota anterior lo hará recuperar su ambición y su coraje. Los menos optimistas pensamos que le quedan un par de buenas peleas en el futuro, pero que sus mejores días se acabaron.

Al final de cuentas, sin importar cómo llegasen estos dos a un combate ¿Podríamos dejar de verla? Lo dudo. Aunque al terminar nos sintamos decepcionados, nos debemos el placer de ver cómo ajustan cuentas esos dos y sacien nuestra sed de curiosidad.

 

 


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