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Pues sí, este no es contenido original y lo lamentamos mucho. Pero antes de escritor, soy aficionado y aprendiz. Navegando por la web alguien recomendó mucho este ensayo de Springs Toledo, que en unos cuantos párrafos recorre desde el vínculo entre los gladiadores romanos y los boxeadores, hasta la relación religiosa de los combatientes, resultado de su inevitable choque con la realidad apabullante y temible de ser lastimado una y otra vez en la lucha por la victoria.

Pensamientos maravillosos que sobre todo desnudan la vulnerabilidad interior del peleador, en contracorriente de la mayoría de nosotros que resaltamos su valor, su arrojo o sus historias y condiciones materiales. Springs va más allá, habla de sus almas.

Para rematar, por aportación de Sparring, un video acompañado de una gran canción, sobre el sufrimiento dentro del cuadrilátero. Que empieza con una escena entrañable: La esposa de Miguel Cotto diciendo que le duele verlo pelear, y a Cotto respondiendo: Es lo que sé hacer amor "¿Qué otra cosa puedo hacer?, un beso, y una expresión de llanto ahogado. ¿Qué otra cosa puedo hacer?".

Disfruten. 

                          ...


Por Springs Toledo

de The Sweet Science


Texto original en inglés: 
http://www.thesweetscience.com/news/articles-frontpage/16959-somebody-up-there

"No soy ni santo ni pecador. Soy un gladiador."
                                                                                                    Sugar Ray Robinson



Hace dos mil años, la primera campana que llamaba a los gladiadores al centro del ring, no era ni siquiera una campana. Era el  largo y profundo sonido de un instrumento de viento de la antigua Roma llamado tibia. La tibia también se escuchaba durante sacrificios públicos y funerales, de forma similar a las campanas de ahora,  son usadas en las iglesias cuando hay que contar muertes.

El rugido de la multitud en el Anfiteatro Flaviano se escucha aún en el MGM Grand. Es un eco del tiempo.

Las palabras de Virgilio nos lo hacen saber:

Ahora,  que cualquier hombre con corazón,

con fuego en el pecho, dé un paso al frente –

Que levante sus puños, envueltos en  guantes de cuero crudo.

Las palabras del poeta romano están en la Eneida, que fue escrita entre el año 29 y 19 AC. Hoy, también están escritas en una pared del Gimnasio Gleason en Brooklyn.

El peleador  sale a escena como siempre lo ha hecho, intentando hacerle al oponente lo que el oponente quiere hacerle a él, y primero. Los pacifistas no necesitaron buscar mucho para encontrar argumentos a favor de abolir el box, el más fuerte de ellos no es que sea el deporte más peligroso (no lo es), sino que la intención de sus participantes es infligir daño: “Golpes limpios” es el primero de los cuatro criterios típicos de los jueces para puntuar tarjetas de cada round. Eso es lo que separa al boxeo de otros deportes, incluyendo las artes marciales mixtas. Aunque el índice de lesiones en el así llamado “salvaje arte”[1] excede al del boxeo, los traumas craneales son menos frecuentes en el octágono, porque tienen más opciones para acabar el pleito rápido. Las sumisiones parecen brutales, pero son, de hecho, más seguras que el nocaut. El peleador de MMA sometido sólo tiene que rendirse para terminar su sufrimiento. El boxeador no tiene opción. Tiene que esperar que detengan la pelea, o simplemente recibir un golpe en el mentón, porque rendirse lo dejaría marcado por el resto de su vida.

La carrera de Ray Arcel como entrenador lleva décadas. “Sólo una vez”, recuerda, “tuve un peleador que me dijo que quería rendirse; me dijo ‘Voy a rendirme este round.’ Yo dije, ‘No puedes. Hay gente aquí. Pagaron para ver estos combates.’” Arcel lo levantó del banco y lo mandó a pelear round tras round. So peleador no iba a renunciar;  en lugar de eso, maniobraba para llevar al oponente hasta su esquina. “¡Ray!”, gritaba sobre su pupilo cuando estaba cerca. “¡Tira la toalla!”

La cultura del boxeo no sólo es más vieja que la de las artes marciales mixtas, es más dura. Ha engendrado un ideal cercano al de los gladiadores de la antigua Roma, que lleva al boxedor a arrastrarse hacia el peligro cuando sabe que no ganará, y a levantarse cuando ya no puede hacerlo. Hay perturbadores imágenes de peleadores que debieron renunciar y terminaron apenas conscientes en sus banquillos, esquivando golpes invisibles cuando la pelea ha terminado, o yaciendo de espaldas en la lona, con los párpados enloquecidos,  golpeando al aire. A veces algo se quiebra en sus mentes. Cuatro días antes de que Bob Olin tuviera que defender su título de los pesos pesados, Arcel entró en su habitación de hotel y lo encontró parado ahí en medio, con su pantalón puesto sobre la pijama, y usando una gabardina. “Voy a morir, voy a morir,” lloriqueó Olin. “No sé qué me pasa. Voy a morir.” Arcel lo metió en cama y le llevo leche caliente. “Acaricié sus manos y su frente y le hablé como si fuera un bebé.”

El entrenador, autor, humanista y comentarista de Friday Night Fights de ESPN, Teddy Atlas, entiende el ideal del púgil. Sostiene que el boxeador no es tan confiado como se asume; que es en realidad muy inseguro porque actúa contra su instinto de auto preservación – hace algo “antinatural.” “¿Sabes? los peleadores no te dicen cuando tienen miedo”, dice Arcel. “No intentan decirte lo que les pasa por dentro. Vomitan en el vestidor, y dicen que debió  ser algo que comieron.” Dejar el vestidor en noche de pelea es lo peor. Cubierto en un manto que se siente como velo mortuorio, el boxeador entra al ring, llevado por el entrenador, como un hombre condenado que entra al cuarto de ejecuciones, guiado por un sacerdote.

Algunos peleadores se distraen a sí mismos con bravura falsa. Otros se rodean con conocidos como cobijas para sentirse seguros: amigos avanzan en fila tras él. Usan ropas étnicas. Música patriótica. Cuando Holman Williams caminó hacia un ring en Baltimore para enfrentar el temido  Cocoa Kid en 1940, Joe Luis y Jack Blackburn caminaron con él. Si eso no fuera suficiente, llevaba un misterioso símbolo bordado en el frente de su bata y las palabras “LO HARÉ” atrás. En años recientes, raperos han acompañado a los campeones en su ruta hacia el ring para llenar sus oídos con valor. (Justin Bieber siguió a Floyd Mayweather recientemente, aunque no encuentro explicación para eso.) Fanáticos del boxeo de más edad podrán recordar a un boxeador que interpretaba su propio rap en un desfile de alardeo. Lo que los fans tal vez no recuerden, es que el desfile empezó después que uno de sus rivales acabó ciego e incapacitado en una silla de ruedas.

No es difícil de entender en realidad. La verdad sobre la existencia encuentra su camino a la claridad cuando estás de espaldas bajo las luces y no hay a donde mirar más que hacia arriba. Si esas luces están en una arena, un asilo de ancianos, o en una calle de Chicago, no importa; todos las veremos eventualmente. En ese sentido, el boxeador es un representante preparando el camino para todos nosotros. Tendrá confianza en sí mismo hasta que se dé cuenta que no es suficiente. Sus habilidades y virtudes se anulan por un parpadeo inoportuno y un golpe que no vio tan fácilmente como el poder del pensamiento positivo desaparece cuando llega La Muerte. Es una verdad horrible. La cultura pop entendió mal, nuestro destino, finalmente no está en nuestras manos. Es un giro de dados, un juego de azar, un golpe de suerte.

¿O no es así?

Los dos mejores peleadores de la actualidad no se consideran afortunados; se consideran bendecidos. Después de que el campeón súper mediano Andre Ward venció al entonces rey peso ligero Chad Dawson, le preguntaron sobre el peligro que derrotó. “Dame cinco segundos”, interrumpió Ward “Yo quiero agradecer a mi Señor y Salvador Jesucristo y a toda la gente que ha orado por mí para esta pelea.” Mayweather, después de derrotar a Robert Guerrero, dijo “Primero que nada, quiero agradecer a Dios por esta victoria.”

Las personalidades difíciles no se resisten tampoco. Las personas así suelen ser noqueadas más que el resto, evitándonos tener que mirarlos hacia arriba. Roberto Durán alcanzó la cima de su desagradable esplendor cuando derrotó a Sugar Ray Leonard, sólo para caer del cielo como Lucifer cuando se rindió en la revancha. Se levantó de nuevo en 1983, cuando se encontró en el ring con el campeón mediano y favorito tres a uno, Marvin Hagler; un ominoso reto, más grande y más fuerte que cualquiera que hubiera enfrentado hasta entonces. Justo antes de que sonara la campana, Durán hizo algo inusual – se persignó.

El boxeador rezando ha sido común por lo menos desde el inicio de los tiempos modernos en 1920. Harry Greb era miembro del Liceo de Pittsburgh, fundado por un sacerdote romano católico, que donó miles a su parroquia y rara vez boxeaba o entrenaba en domingo. Su sucesor en el trono mediano fue Tiger Flowers. Flowers era conocido como “El Diácono”, y dijo al Atlanta Constitution que se tomaba tiempo después de todas sus peleas para “agradecer a Dios por la fuerza que me guió hasta el final”. Cuando Ezzard Charles derrotó a Joe Louis, dijo que su abuela le pidió que dijera, “Quisiera agradecer a Dios por darme la fuerza y el valor para ganar la pelea.” Henry Armstrong, caminó al Harlmen Club para celebrar la segunda de sus  tres coronas. Después de que el gerente lo felicitó, sintió “un extrañó toque en su hombro”. Dijo que era Dios. Después de eso, acabó por irse solo después de sus peleas para orar. Fue ordenado ministro baptista en 1951 y escribió una autobiografía titulada Guantes, Gloria, y Dios.

Sugar Ray Robinson no era excepción. “Creo que por sí mismo un hombre no puede hacer nada”, dijo, “que necesita a Dios para guiarlo y bendecirlo.” Cuando se retiró del ring y probó en el mundo del espectáculo, hizo un juramento para permanecer así. “Pretendocumplir,” le dijo a un sacerdote franciscano en 1955, a pesar de que su nueva profesión había sido un fracaso. “Pero debo miles. Quiero pagar mis deudas, pero no puedo hacerlo si soy un bailarín.” El padre Jovian Lang le aseguró que su talento en el box era un don del Creador y que estaba bien regresar al ring. Con el boxeador de rodillas, el padre lo bendijo para protegerlo de todo mal, y para fin de año, Sugar Ray se preparaba para enfrentar al campeón mediano para reclamar su vieja corona. Un reportero estaba en el vestidor veinte minutos antes de la pelea. Notó que todos caminaban con cuidado y hablaban bajo “casi como un fuera un funeral” mientras el peleador chupaba un cubo de hielo y esperaba como un hombre antes de su ejecución. El reportero se sorprendió al verlo besar una cruz de plata que estaba colgada en el interior de sus pantaloncillos.

Sugar Ray logró noquear en el cuarto round, y lloró todo el camino hasta el vestidor.

Dos años después, perdería el título contra Gene Fullmer y entrenaba para la revancha cuando un miedo familiar lo dominó. El padre Jovian recibió una “llamada de auxilio” de su esposa. Sugar Ray “estaba prisionero, espiritualmente,” dijo. “Su confianza comienza a trastabillar.” El padre y el pugilista de treinta y seis años tuvieron varias reuniones privadas en las semanas previas a la pelea. Cuando el sacerdote supo que el encuentro sería el primero de mayo, en la festividad de San José el Trabajador, realizó un rezo por la intercesión del santo.

En el Chicago Stadium, los espectadores vieron la peculiar figura de un hombre en larga túnica café gritando “¡Ve y trabaja, Ray! ¡Ve y trabaja!” en un asiento atrás de la esquina de Robinson. Era el padre Jovian.

El trueno de gancho izquiedo que Sugar Ray acertó en el quinto round fue para estudiar por su eficiencia. Fue preparado desde el retiro, noqueando a Fullmer, y es recordado quizá como el golpe más perfecto jamás lanzado. Así empezó su cuarto reino en el trono mediano y confirmó su estatus como uno de los gladiadores más grandes de la historia.

Mientras la multitud vaciaba el Chicago Stadium y los buenos deseos llenaban el vestidor, un reportero notó que una especie de dicha cubría al nuevo campeón. “Le agradas a alguien allá arriba,” dijo el reportero.

“Así es,” dijo Sugar Ray, mirando arriba. “Él me rodea con sus brazos.”





[1] En el original: “savage science”, traducido así para contraponer con la expresión “noble arte”, como se llama al boxeo en español, en inglés se le llama "sweat science", es decir, ciencia dulce. 


 
 
Brian Campbell de ESPN publicó un artículo en que sugiere qué grandes peleas podríamos tener en el futuro. A su consideración, compone el listado con enfrentamientos que tienen posibilidades reales de realizarse en algún momento.

Deja fuera peleas muy populares en la imaginación del público como Mayweather vs Pacquiao - que en efecto parece lejos de efectuarse- pero también sugiere otras que sucederían en condiciones difíciles de anticipar por ahora como Rigondeaux vs García.

En fin, que el texto hable por si mismo.
¿Cuáles son tus encuentros favoritos? ¿Cuáles crees que son imposibles que sucedan?

Definitivamente algunas de estas peleas pueden sonar a pura fantasía utópica . Aún así,creo que todas y cada una de estas peleas merecen un espacio por lo menos en la imaginación. Crucemos los dedos, el futuro nos podría deparar algunas sorpresas.

Mira aquí el texto original en inglés http://espn.go.com/boxing/story/_/id/9528586/boxing-top-10-makeable-fights


10. Adonis Stevenson – Sergey Kovalev

¿Qué obtienes si juntas a dos de los artistas más devastadores del nocaut y los enfrentas en un anticipado combate en peso ligero? ¿Un nocaut doble? ¿Una explosión en el ring? ¿Ojos morados para todo el público? Las posibilidades son interminables  y por suerte probables. Una pelea que debe verse.

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10 (bis).  Mikey García – Guillermo Rigondeaux

Ok, hice trampa aquí. Pero ¿Cómo no mencionar esta pelea? Si García aún puede llegar a las 126 libras, como parece comprometido a hacer, y Rigondeaux resuelve sus problemas con HBO, entonces tendríamos una fascinante pelea de ajedrecistas entre dos invictos fuera de serie. Siempre y cuando Rigondeaux esté dispuesto a subir cuatro libras a peso pluma. Es difícil en ponerse a pensar en un mejor enfrentamiento entre peleadores  técnicos.
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9. Amir Khan – Victor Ortiz

Claro, hay otros muchos combates importantes que podrían hacerse, especialmente considerando que Golden Boy tiene todos los huevos en la canasta de los pesos welter. Pero te reto a decirme que no cancelarías una cita o reagendarias tu fiesta de cumpleaños  para ver este encuentro entre vulnerables – y en caso de Ortiz, totalmente impredecible- peleadores. Sacarían chispas.

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8. Abner Mares – Leo Santa Cruz

Una de las pocas cosas buenas que saldrán de la guerra fría entre promotores, sería la falta de opciones de gran nombre para Mares, que presionaría un encuentro con Santa Cruz si el escenario es atractivo para Golden Boy. Mares, quien ha probado conservar su poder en 126 libras, sería presionado desde el inicio y como nunca por un más alto Leo Santa Cruz, quien viene de un debut exitoso en peso pluma. Aprenderíamos mucho del alcance y potencial de ambos peleadores en este atractivo espectáculo de jóvenes promesas mexicanas.

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7. Lucas Matthysse – Marcos Maidana

A pesar de las constantes peticiones de los fans, la batalla entre estos dos fajadores argentinos no a logrado despegar debido a que los dos peleadores – que ya se enfrentaron cuatro veces como amateurs- han rechazado la idea. Este rechazo parece haber cedido un poco últimamente, y con el resurgimiento de Maidana en welter y el eventual movimiento de Matthyse a las 147 libras, aquí hay un boleto de lotería que Golden Boy puede cobrar eventualmente sin importar si ambos peleadores despuntan o enfrentan derrotas pronto.

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6. Sergio Martínez - Miguel Cotto

Esta es todo sobre enfrentar a estrellas. Claro, hubiera sido mejor hace dos años, antes de las dos derrotas de Cotto y el aparente declive de Martínez. Pero aún con eso, ambos tendrían una pelea tan pareja hoy como nunca. La corona peso mediano de Martínez sigue siendo importante, incluso si el encuentro se da en un peso acordado más cerca de las 154 libras. El estatus de agente independiente de Cotto, junto con su reciente trato para regresar a HBO y a su promotor original Top Rank, aumenta las posibilidades de que esta pelea suceda.  

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5. Carl Froch - Julio César Chávez Jr.

Considerando que Chávez es el único peleador en 160 libras que puede rehidratarse hasta alcanzar niveles de peso crucero 24 horas antes de cada pelea, su movimiento eventual a súpermedianos es inevitable. Junior tiene además una de las bases de fans más apasionadas del medio, que sugiere un pago por evento con el también popular Froch, es decir: éxito económico inmediato. La pelea podría ser muy buena también.

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4. Adrien Broner – Lucas Matthysse

La pelea de Matthysse contra García, probablemente no será la sencilla formalidad que muchos predicen. Pero si “La Máquina” vence y avanza – y entonces podría obtener una oportunidad contra Mayweather –una pelea contra Broner ofrecería un montón de adrenalina y emoción. Que Broner esté dispuesto – o no- a buscar esta pelea, también nos dejaría saber qué tan en serio se toma retarse a sí mismo y averiguar qué tan bueno es en verdad.
Sí, adivinaron: Sin querer empecé a lanzar golpeas al aire sólo de pensar en que este encuentro suceda.

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3. Gennady Golovkin- Sergio Martínez

Sea que pienses que Golovkin destruiría al monarca mediano de 38 años, o que la pelea podría tener  un final dramático, esta confrontación de los mejores boxeadores en 160 libras DEBE suceder. ¿Será Golovkin de verdad tan bueno como se dice últimamente? ¿Las historias sobre la decadencia de Martínez han sido exageradas? Las lesiones de Martínez dejarán pendientes esas interrogantes por otro año. Y si Golovkin sale victorioso, podría preparar el terreno para una aún más atractiva súper-pelea en 168 libras con Andre Ward.

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2. Juan Manuel Márquez-Manny Pacquiao V

¿Todos recuerdan esos seis round que pelearon en Diciembre? 
¿Sí?
Eso pensé. Nada más qué decir.

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1. Floyd Mayweather Jr – Adrien Broner

Sé lo que están pensando: Esta pelea nunca sucederá. Broner ha dicho una y otra vez que no enfrentará a “su hermano”. ¿Y qué no tienen el mismo manager? (Aunque seamos honestos ¿Qué peleador asociado con Golden Boy no es manejado actualmente por Al Haymon?).

Quizá soy minoría en esta opinión, pero creo que hay posibilidades decentes de que esto suceda alguna vez. Si Mayweather continúa invicto mientras sigue desafiando su edad y Broner muestra suficientes signos de debilidad –mientras mantiene su record intacto- siempre hay posibilidad, especialmente si “Money” tiene problemas encontrando oponentes adecuados para su contrato de seis peleas con Showtime/CBS. Y no saquemos de la ecuación la explosividad de la irritante y controversial personalidadde Broner, que podría quebrar esa amistad lo suficiente para concretar esta increíble pelea. 

¿Pueden imaginar la cantidad de palabrería, provocación e insultos que se amontonaría durante la promoción de un encuentro así?

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De Damián Ferrer
Fuente: Esquina Neutral
El texto obligado de esta semana que ha estado circulando entre nuestros sitios amigos, es el de Damian Ferrer de "Esquina Neutral".

Todo a partir de las declaraciones de Bob Arum, promotor del habilidoso boxeador cubano Guillermo Rigondeax, sugiriendo que el estilo del caribeño no sólo es poco atractivo, sino que es imposible de vender...más aún cuando venció a una de sus estrellas más lucrativas: Donito Donaire.

Ferrer argumenta en favor del estilo del cubano, comparando su forma de pelear con la de otros boxeadores que a pesar de ser también púgiles primordialmente defensivos,  venden, vendieron y venderán. El ejemplo más claro de la actualidad Floyd Mayweather Jr.

Más tarde, Donaire echó un poco más de fuego ala hoguera, pues le sugirió a Guillermo cambiar su estilo a uno más llamativo, tal como él, supuestamente, lo hizo.

¿Han escuchado a más y más gente quejándose del boxeo profesional? Aquí está la razón. No estamos viendo las peleas que deberíamos estar viendo, ni a los boxeadores que deberíamos estar viendo. Pero atención, no se trata sólo del boxeo, el dominio de los objetivos económicos está guiando buena parte de las actividades humanas actuales -si no es que todas-. No es un mal exclusivo del deporte de los puños, sin embargo sí es quizá uno de los que más resulta dañado por estas decisiones. ¿Por qué? Cualquier deporte se basa en la competencia, y las pasiones que despierta se nutren de la intensidad y la calidad de esa misma competencia:

El daño al boxeo con este tipo de decisiones se da en dos sentidos: 
1) Decae la técnica: ¿Queremos ver cavernícolas golpearse hasta hacerse sangrar? No. Una cosa es que admiremos las muestras de valor y de arrojo en momentos dolorosos y hasta sangrientos de los combates, pero ahí no está el énfasis. ¿Queremos fajadores que sólo sepan ir hacia adelante lanzando golpes sin ningún mérito? No, nunca. En ese caso pongamos a pelear borrachos en las cantinas.  El castigo a peleadores como Rigondeaux daña la calidad de la competencia. 

2) Decaen las rivalidades: ¿Se imaginan si no hubieran peleado Taylor y Chávez? ¿Alí y Foreman?...Las promotoras protegen a sus peleadores porque son pequeñas minas de oro que se explotarán hasta que se gasten, y entonces tal vez acepten volarlas para vender las rocas. Los mejores no están peleando con los mejores, están repartidos entre diferentes promotoras y cada quién protege a los suyos. 

Necesitamos grandes de peleas, necesitamos que los mejores peleen con los mejores.

                                                                                    .  .  . 



Hoy el “ESQUINAZO” le toco a la gente de HBO, Bob Arum, Larry Merchant y a todo fanático que dude de la monopolización que estos señores pueden llegar por gusto propio y su idiotez de medir su criterio de lo que es un boxeador “entretenido” pero siempre solo a su conveniencia. Espero que sea de su agrado.

La semana pasada salió a relucir que HBO no quería que el campeón de las 122 libras AMB y OMB Guillermo Rigondeaux peleara en sus carteleras televisadas. Junto a la noticia salieron declaraciones del veterano comentarista de HBO, Larry Merchant, diciendo que apoya la decisión de HBO alegando que Rigo no es un peleador entretenido ni mucho menos excitante y que por ende, los fanáticos no lo querrán ver. Que a nadie le impresione porque su promotor Bob Arum no saca “cara” por su pupilo, ya que increíblemente, el primero que dijo esas palabras sobre el cubano fue el propio Arum y tan rápido como en la conferencia de prensa luego de acabar el combate. Todo porque “Rigo” acababa de destronar a su “gallina ponedora de huevos de oro” y por por ende detuvo momentáneamente posibles peleas millonarias para el filipino y su bolsillo.

Me pregunto si vieron la pelea de Rigo cuando ganó el titulo interino de la AMB frente al invicto Willie Casey quien visito la lona tres veces antes de caer por TKO en el mismo primer asalto. Habrán visto la pelea cuando gano el campeonato regular del AMB frente al campeón invicto Rico Ramos a quien envió a la lona dos veces antes de caer por KO en el sexto asalto. O su primera defensa frente al prospecto Teon Kennedy que se decía que tenia un estilo que incomodaría al cubano, pero estuvo lejos de eso y después de visitar la lona cinco veces cayo vía TKO en el quinto asalto. ¿Eso es ser aburrido? Si la víctima del cubano fuera Abner Mares y no Nonito Donaire, ¿Que pasaría? Seguramente por el mexicano ser peleador de Golden Boy Promotions, Bob Arum, se hubiera encargado de “endiosar” al caribeño y decir que su boxeo es mucho más efectivo que el del mismo Floyd Mayweather y cosas así que suelen decir estos tipos, que no se sabe si juegan para el equipo o en contra de uno mismo.

Quisiera que HBO y Larry Merchant me expliquen en la cara y me den su opinión de Andre Ward, unos de sus peleadores mimados que casualmente esta número dos en los mejores libra x libra y que su estilo no es uno “entretenido” para sus gustos. ¿Por qué no lo sacan de HBO por aburrido? Dígame Bob Arum, ¿Que usted piensa de Floyd Mayweather, un boxeador que estuvo con HBO por 16 años y fue promovido por usted mucho tiempo? ¿Me dirás mirándome a los ojos que el estilo “aburrido” de Mayweather, actual mejor libra x libra del boxeo y el deportista mejor pagado en la historia, no es atractivo para el fanático?HBO, Merchant y Arum, ¿Me gustaría saber que ustedes piensan de Sugar Ray Robinson, Henry Armstrong, Muhammad Ali, Pernell Whitaker, Hector “Macho” Camacho, entre otros, que sus estilos eran “aburridos” de dar y que no te den? Me encantaría saber sus respuestas.

Lo mas ilógico y hasta morboso es que el presidente de HBO le prometio a Rigondeaux una “cartera abierta” (mas dinero para sus próximos combates) si le ganaba al filipino y curiosamente todo indica que se le cerraron más puertas de las que abrió por el triunfo mas grande de su carrera. Al menos, Don King, de las cosas buenas que hacia era precisamente eso, irse con el peleador ganador sin estancarle la carrera, aunque antes haya apoyado mas al peleador que perdió. Lo bueno de todo es que salió una noticia en estos días, no oficial, que a pesar de todo este drama y la indiferencia tanto de Arum y HBO, el cubano podría estar peleando en septiembre en HBO. Es lamentable como la cadena de HBO y estos dos caballeros solitos se quitan la reputación obtenida por tantos años de trabajo, solo por cubrirse las espaldas y monopolizar el deporte.

Parece mentira que solo piensen en que el boxeo solo es dos peleadores que solo piensan en su ofensiva sin mostrar lo bonito de la defensa y el contragolpeo. Es cierto que muchos fanáticos amamos que dos boxeadores que muestren encima del ring “quien es el mas macho” pero muchos que apreciamos el arte del boxeo también nos encanta el tipo de peleas mas “clasico” y muchas veces el mas comerciable ver a un gran “fajador” frente a un buen estilista. ¿Acaso no moríamos por ver a Mayweather vs. Pacquiao? ¿Donde quedan las peleas de Ali vs. Frazier, Duran vs. Leonard, Camacho vs. Mancini, Leonard vs Hearns, Chavez vs. Taylor para estos señores? Me cuesta mucho pensar que a estas alturas aun se viva con mucho furor el racismo con nosotros los latinos en USA, pero con acciones como las hechas por estos señores sin lógicas ni argumentos validos, solo nos queda decir “basta con el testigo.”
 
 
César González Gómez
Fuente: Izquierdazo 100% Boxeo
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COMENTARIO DE SPARRING:

Nuestro amigo César González de Izquierdazo 100% Boxeo, escribe esta dura opinión sobre el desempeño y verdaderos alcances del hijo menor de Julio César Chávez.

Nos queda claro que las limitaciones de Omar Chávez existen. Se palpan, y son apenas encubiertas al no tener en cartelera esa misma noche otra pelea de mejores boxeadores con quienes contrastar su estilo. Hay en esto un punto importante: El físico no lo es todo.
Porque si algo hay que reconocer del Omar, es que tiene un cuerpo que parece privilegiado para el deporte...para practicarlo, por lo menos. 

Pensemos en un ejemplo como Archie Solís, o en otro como Edgar Sosa. Ambos más livianos sí, pero de igual forma dedicados al mundo de los catorrazos. Ninguno de los dos, ni siquiera en sus momentos de mejor forma, hicieron un despliegue muscular considerable, y sin embargo fueron buenos exponentes del pugilismo "Made in Mexico". Cualquiera quisiera subir al ring con un cuerpo en las condiciones del Omar Chávez o con el poder que a momentos se le veía en las manos, pero eso nunca basta. Un boxeador de alto calibre tiene una mente tan bien trabajada como sus brazos. 

¿Cuerpo o mente? Ambas si es posible, por supuesto. Pero el cuerpo es un recurso inamovible y estático, te da lo mismo siempre. Una mente bien entrenada da variantes, sorpresas, creatividad. Un peleador puede tener cualquiera de las dos, pero un boxeador debe tener por lo menos un poco de ambas.

Por el momento Omar seguirá en el ring. Promociones Zanfer confirma que peleará de nuevo el 12 d octubre en la misma función de Juan Manuel Márquez vs. Timothy Bradley. ¿Podremos ver mejores cosas de él o hemos visto ya el tope de sus capacidades?

Ahora sí, campana, choque de guantes, y el texto de Izquierdazo:

                                                                    .   .   .

Omar Chávez derrotó por decisión unánime al venezolano Charlie Navarro y confirmó su realidad. Omar no tiene el nivel para aspirar a un campeonato mundial y su lugar en el boxeo es este: ser un peleador que llene arenas en el interior de México con su nombre, dar peleas intensas porque su estilo así lo permite, pero nada más.

Las carencias técnicas de Omar Chávez son evidentes y no le permiten explotar con más vigor sus virtudes. Tiene un físico grande, buen alcance y poder, pero no usa con consistencia su jab y eso no lo deja establecer su distancia. Cuando llegó a usar su jab ante Navarro pudo establecer su distancia y con ello ganó comando sobre el ring para poder meter los golpes que a él le convenían.

Tampoco tiene Omar un gran trabajo de pies. Muchas veces se ve atrabancado al atacar pero, sobre todo, queda en desbalance, totalmente expuesto al contragolpe. Si a ese desbalance le sumamos que, una vez que es contragolpeado no usa la cintura para quitarse golpes, resulta en que reciba la enorme cantidad de golpes que recibió ante Navarro.

Sus golpes llevan fuerza, sí, pero también son lentos y telegrafiados, lo que resulta en que falle mucho. Además, no tiene consistencia ni método en el castigo al hígado, como sí lo tuvo su padre y como sí lo tiene su hermano. En cuanto se acordó del hígado y encontró nitidez en esa área, echó para atrás a Navarro lastimado.

Las carencias de Omar siguieron siendo evidentes aun en una de sus mejores peleas de tiempos recientes y ante un rival, Charlie Navarro, que está lejos de la élite. Navarro es un peleador valiente y un probador decente, es de esos púgiles que aparecen en cualquier lista para ser un rival fuerte y experimentado, una prueba apenas adecuada para peleadores en carteleras de promoción fuerte como las de Omar Chávez. Eso le ha permitido a Navarro viajar por el mundo y pelear lo mismo en Japón, que en Argentina, Panamá, Ucrania o Alemania. Pero no es de élite ni mucho menos. Las cosas buenas que Omar mostró ante Navarro no son suficientes para codearse con lo mejor de su división.

La realidad de Omar Chávez es, insistimos, la de ser un peleador taquillero en plazas ávidas de una función decente de boxeo. Su estilo es atractivo para la televisión cuando no hay una pelea importante qué transmitir en el mundo y esos son atributos para una empresa promotora a nivel nacional en México. Omar Chávez seguirá así, llenando arenas en Tepic, en Culiacán, en Mexicali, apareciendo en televisión nacional, y nada más. Hoy lo confirmó.
 

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